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Vol.IV,No.27, Septiembre 2003  
 
1810
Independencia de México
2003
  En este número  
 

Los antiguos mexicanos y la información

 

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Llegó septiembre, mes de la patria, y los mexicanos nos preparamos para asistir, o al menos ver por televisión, la tradicional “ceremonia del grito” dónde se recuerda como la madrugada del 16 de septiembre de 1810 se iniciaba la lucha por liberarnos de la dominación de los españoles que habían conquistado nuestro país 300 años antes. Y precisamente en este editorial me quiero remontar a la época de la conquista para referirme, en particular, a esas obras de arte de los pueblos indígenas que son los códices.

Algunas de las grandes civilizaciones que existían en nuestro territorio antes de la llegada de los españoles utilizaban el papel amate o la piel de venado y, por supuesto, su talento artístico para registrar mediante imágenes sus conocimientos. Así nacen los códices los cuáles constituyen para nosotros un legado invaluable ya que nos permiten conocer diversos aspectos de la vida cotidiana de las culturas prehispánicas; así por ejemplo resulta interesante el testimonio de los indígenas sobre la conquista que se encuentra plasmado en algunas de las imágenes que se presentan en esos espléndidos “libros”. No cabe duda de que los antiguos mexicanos reconocían el valor de la información y la importancia de su registro por lo que seleccionaban y preparaban cuidadosamente a los denominados “tlacuilos”, “gente que escribía pintando”, quiénes eran los encargados de elaborar los códices; desafortunadamente muchos fueron destruidos precisamente durante la conquista y posteriormente en la época de la colonia pero los que se conservan han cumplido su cometido de perpetuar el saber y constituyen uno de nuestros mayores tesoros.

Al igual que nuestros antepasados la sociedad actual se preocupa por preservar sus conocimientos y aunque probablemente lo hagamos con una mayor eficiencia gracias a nuestra moderna tecnología, definitivamente el resultado tiene un menor valor artístico. Pero bueno, seguramente también lograremos que las futuras generaciones se beneficien de nuestro saber. Por lo pronto, espero que aproveche la información presentada en este numero de nuestro boletín y que disfrute las “fiestas patrias”.

Dr. Armando García Luna
Director General

 

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